viernes, 31 de julio de 2009

EL VIAJERO DEL SIGLO

Hace unos años cayó en mis manos la novela de Andrés Neuman “La vida en las ventanas”. Desde entonces he intentado seguir su andadura. Me conmovió especialmente “Una vez Argentina” por la capacidad para hilar la historia y seducirte con el lenguaje, valiéndose de sus dos tradiciones culturales, la argentina y la española.
Para leer “El viajero del siglo”, primero hay que tener tiempo, porque es una novela (¿y también ensayo?) de más de 500 páginas y hay que recrearse en saborear todas y cada de las metáforas con que nos asombra el autor, anotarlas y leerlas despacio por enésima vez, deleitarse ante unos “zapatos boquiabiertos” o admirar “una luna mordida que trepa el cielo”. Neuman es, en suma, un poeta que escribe novelas.
Ante la avalancha de novela histórica, algunas malas y otros peores, el autor nos presenta una novela sobre la historia, pero también sobre filosofía, arte, literatura,…
Lo peor es que te queda la sensación de que has perdido el tiempo y te queda mucho por aprender y, sobre todo, mucha poesía que leer.

martes, 21 de julio de 2009

ES LA COEDUCACIÓN, IDIOTAS.

Alarmada y sorprendida, atiendo a las noticias de niñas violadas por otros niños y adolescentes, que en grupos asaltan, amenazan y agreden a sus impotentes víctimas.
Alarmada me siento al comprobar, una vez más, los estragos que la violencia contra las mujeres ejerce de forma brutal, cebándose en niñas cada vez más jóvenes y convirtiendo en verdugos a niños imberbes.
Sorprendida, cuando compruebo que los políticos se escudan en la necesidad de rebajar la edad penal. Aprovechándose del dolor y la furia de las familias y la opinión pública, intentan marcar un gol en la portería del equipo contrario y ganar así un puñado de votos.
Nadie se para a reflexionar porqué unos niños disfrutan maltratando a una amiga, una vecina, una novia... Los telediarios sólo hablan de violencia de género cuando una mujer es mortalmente agredida. Entonces, ¿qué son estas violaciones? ¿Por qué no se habla de la consideración de la mujer como objeto sexual para uso y disfrute de los varones? ¿Por qué no se habla de su escasa visibilidad y valoración? ¿Por qué la prensa de todos los sectores se sigue lucrando de los anuncios de prostitución? ¿Por qué llevamos 30 años discutiendo sobre el derecho al aborto? ¿Por qué no se dice claramente que estas violaciones son el resultado de la cultura machista en la que vivimos?
En un pequeño recuadro del periódico, el señor ministro comenta que hay que educar en igualdad y en valores. ¡Qué listo! ¿Por qué se creerá que habemos gente que trabajamos en la coeducación?
Entre otras cosas, para que niños y niñas establezcan relaciones de amistad en igualdad de condiciones, para que las niñas sean libres y se pongan la falda todo lo corta que quieran, sin que haya ningún animal que las incordie por la calle, para que nadie se crea con el derecho de abusar de otra persona.

domingo, 12 de julio de 2009

EL CHURRO


A María le vuelven loca los bichos. Cuando era pequeña decía que iba a ser bichóloga. Este verano se ha buscado un curro de paseante de perros. Trabaja para dos vecinas. Una de ellas está de baja y no puede atender a sus animales. Ella se ha comprometido a pasear a los dos perros todas las mañanas y todas las tardes del mes de julio. Cada día pone el despertador a las ocho de la mañana porque Vico (uno de los perros) se asusta cuando hay mucho ruido y obliga a Clara a levantarse y acompañarla. María no perdona ni los fines de semana, pero se le hacen especialmente duros, porque la familia se acuesta más tarde y a ella le da pereza el madrugón.
-Negocia el convenio, le aconsejó su madre. Si no quieres no tienes porqué ir los domingos.
-No lo hago por el dinero, contestó. Es que no puedo pasar un solo día sin estar con ellos.
El sábado por la noche fueron al cine de verano a ver El Gran Torino. Pasaba de la una cuando regresaban a casa.
-Mañana cuando volváis de pasear los perros, podéis comprar churros, sugirió el padre.
María frunció el ceño. En su casa no se suele comprar churros. Tienen demasiadas calorías y a ella, que es diabética, no le conviene. Pero estos días tienen una invitada francesa a la que quieren agasajar con todas las variedades gastronómicas de la tierra.
-Yo no puedo comerlos. Tengo que inyectarme la insulina y desayunar cuando me levante, protestó.
-No importa. Te guardamos dos trocitos pequeños y a media mañana, si tienes bien el nivel de azúcar, te los tomas.
Mientras la familia desayunaba, vigiló escrupulosamente que se reservaran dos churros de patata, sus preferidos.
Dos horas después del desayuno, se hizo la prueba de la glucemia y, por desgracia estaba un poco alta. Volvió a guardar el plato con los dos churros en el microondas.
A las cuatro y media su nivel estaba bien.
-Mamá, tengo hambre, me voy a comer los churros.
-María, es imposible que tengas hambre. Espera a la hora de la merienda.

Se subió a su dormitorio y se quedó dormida.
Al abrir el microondas, su madre comprobó que "alguien" había probado uno de los churros de María.